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Seguros bajo sus alas

Por Mtra. Arlene Dyck     JUL - DIC, 2017

Cumplir 40 años es algo muy grande y es motivo para reír, cantar, orar, gritar de júbilo y gozar. Pero también para agradecer por el cuidado y protección de Dios.

En medio del inmenso mar, se mueve un barco frágil para el tamaño de la tormenta que lo rodea y que lo lleva de un lado a otro. Nos preguntamos: ¿quién es el capitán que lo dirige?

En el interior del barco, viajan los que muy pronto serán los únicos habitantes del mundo, Noé y su familia. También los acompañan animales terrestres y voladores, en parejas de macho y hembra; tigres, elefantes, mariposas, guacamayas, osos, pavos, camellos, águilas y muchos más. Por 40 días llovió con fuerza, mucha fuerza; y durante ese tiempo, el Dios Todopoderoso protegió la vida de quienes viajaban en ese barco. De acuerdo a la promesa, los ocupantes del barco, debían viajar sin miedo confi ados en el Señor, quien no permitiría que algo malo les ocurriera.

Por otro lado, veo un desierto caluroso y seco, en el que un pueblo vaga en medio de sus arenas calientes y sus piedras rojas y amarillas. Es el pueblo de Israel formado por niños y ancianos, jóvenes y adultos, hombres y mujeres; cabras y ovejas y uno que otro perro. Todos tienen sed y mucho calor; necesitan protección porque en el desierto, hay muchos peligros. Entonces, ¡oh sorpresa! Dios les da sombra fresca con una nube, y luz brillante para la noche con una columna de fuego; así como, agua fresca y pan en abundancia. Y su ropa y zapatos jamás se maltratan, ni se hacen viejos, todo esto por 40 largos años.

Bellas historias de la Biblia que nos hablan del gran amor de Dios por sus hijos, quien les brinda cuidados y protección.

Ahora te presento a Sofí, Sebas y Lito, ellos al igual que tú, tienen su ángel que les cuida y acompaña, y a un Dios, sabio y amante, que dirige sus vidas hacia a una patria feliz. Hace muy poco, ellos estaban en medio de una tormenta que duró varios días. Había agua, viento, truenos y remolinos; pronto los arroyos y ríos se desbordaron, llevándose en sus corrientes peligrosas, carros, casas, puentes y caminos y todo lo que encontraban a su paso. El agua comenzó a subir y a acercarse peligrosamente a su casa, estaban nerviosos, esperando lo peor. Pero Dios mira a sus hijos desde lo alto, y de acuerdo a la promesa bíblica, mientras la oración de ellos subía, Dios mandó a sus ángeles a cuidarlos y resguardarlos del peligro. Recuerda “cuando pases por las aguas no te cubrirán”, porque Dios mismo las detendrá y de ahí no pasarán.

Historias bellas de protección y liberación, siempre es tiempo de cantar y agradecer a nuestro Dios.

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Autor: Mtra. Arlene Dyck

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